Coronavirus: ¿Qué hacemos para salir de la crisis?

La economía española se ve inmersa, de forma repentina, en una crisis inédita. Por un lado, hay un grave problema de salud pública, el coronavirus. Por otro, se encuentra el parón económico que han provocado las medidas para impedir su extensión. ¿Cuáles son las políticas que se necesitan para superar esta crisis sin precedentes? Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania; Tano Santos, catedrático de Finanzas de la Universidad de Columbia, y Luis Garicano, eurodiputado y vicepresidente de Renew Europe, responden a esta cuestión.

Acabar con el coronavirus

Lo primero de todo, indica Garicano, es acabar con el coronavirus. Mientras esto no suceda, no se podrá hablar de recuperación económica. Esto es muy importante para economías como la española, muy basada en el turismo, la hostelería, en estar con otras personas. Por tanto, lo primero es ir cambiando hacia un confinamiento más inteligente, utilizando para ello la tecnología. Después, hay que utilizar el gasto público para proteger a las empresas, los autónomos y los trabajadores.

Ahora bien, para aplicar una política económica adecuada, lo primero de todo es entender la naturaleza de la crisis. En este caso, apunta Jesús Fernández Villaverde, se trata de una crisis de oferta. Esto es así porque las empresas no pueden producir a causa del confinamiento decretado. En consecuencia, el gobierno debe pensar en cómo relajar esta restricción de oferta tan brutal que padece la economía.

Reiniciar por partes

Lo más probable es que haya que reiniciar la economía por partes. ¿Por qué? Porque, avisa Tano Santos, el problema está diluido en una amplia variedad de sectores. Cada uno de ellos va a sufrir el problema de una forma muy distinta, dependiendo de qué tipo se trate. Por tanto, vamos a tener una crisis muy asimétrica que obligará a ayudar a los sectores más afectados. ¿Cómo? Reduciendo los costes de los ajustes que van a tener que realizar, porque van a estar mucho tiempo sin actividad. Además, hay que reconstruir la capacidad del sector público para garantizar que, si la gente enferma, se la pueda tratar correctamente.

Hay que empezar a estar por delante de la crisis, no seguir yendo detrás

Pero reiniciar la economía no es tarea fácil. Por eso, Fernández Villaverde advierte de que hay que empezar a estar por delante de la crisis, no seguir yendo detrás. Solo se podrá tener en mayo un plan que funcione si empezamos a pensar ahora en él. El que piensa en estas cuestiones más allá del día a día suele obtener resultados mejores. De esta forma, esos planes tienen visión estratégica. El problema, comenta Garicano, es que las medidas que se han puesto en marcha en España carecen de esa visión. Esos planes tienen poco que ver con las necesidades de las empresas, los trabajadores y los autónomos.

Coronavirus y deuda soberana

Otro problema de política económica que preocupa a todo el mundo es el de la deuda soberana. Garicano estima que podríamos acabar 2020 con una deuda pública de entre el 120% y el 140% del PIB. Dependerá de cuánto caiga la economía. Y es que va a haber que emitir mucha deuda para poder financiar la recuperación. La carga que nos va a dejar eso va a ser muy pesada. Es mucha deuda para muy poco tiempo. Por eso es importante que Europa participe y asuma parte del riesgo de forma colectiva. También es importante que el Banco Central Europeo ayude a que España no pierda el acceso a los mercados.

Cuando acabe esto habrá que hacer un plan de política fiscal a 25 años para reducirlo.

Para Fernández Villaverde el problema no es tanto el nivel de deuda como los populistas diciendo que la deuda no se paga. En el pasado, hubo países, como Reino Unido, que necesitaron financiar en los mercados el 200% del PIB. Pero pudieron hacerlo porque los mercados creían que el consenso político para devolver la deuda era abrumador. Aquí no hay ese consenso. Eso es lo que va a preocupar más a los mercados, no tanto el nivel de deuda. Ahora bien, cuando acabe esto habrá que hacer un plan de política fiscal a 25 años para reducirlo.

La ayuda de Europa

En este sentido, la ayuda de Europa es muy importante. Según Tano Santos, la UE cuenta con mecanismos para facilitar el endeudamiento de los estados soberanos. También los tiene para facilitar la compra de deuda soberana por parte del BCE. Esto limitaría el tipo de interés al que nos vamos a poder financiar. Y haría que esa financiación sea más sostenible.
Luego hay que pensar en el mundo después de la crisis. Debido a la globalización, explica Fernández Villaverde, la humanidad se ve sometida, más que nunca, a riesgos existenciales. Por eso, lo primero que hay que hacer, en España y Europa, es sentaros a pensar cómo afrontarlos. Una situación como la actual no puede volver a pasarnos.

En ese mundo post pandemia, el Estado va a tener un papel creciente en la economía, afirma Santos. El Estado tendrá que asegurar a la sociedad frente a problemas como el actual. Tendrá que asegurar la capacidad del sistema de salud, contar con un sistema de transferencias, etc. Ya había evidencias de la necesidad de ese rol. Por ejemplo, en todo lo que se refiere a la obsolescencia del capital humano como consecuencia del cambio tecnológico. De hecho, en los últimos años ya viene actuando como asegurador de última instancia para garantizar ciertos niveles de bienestar. Ese papel se va a incrementar.

Privacidad y seguridad

Garicano añadió el tema de la privacidad. Hace seis meses, era impensable que el Estado nos dijera que todos nos teníamos que quedar en casa. Ahora nos hemos quedado. Y estamos diciendo que tenemos que usar más tecnología para luchar contra el coronavirus de forma más inteligente. Es decir, que el Estado va a saber dónde estamos en todo momento, para evitar contagios. Por tanto, el tercer gran cambio es que la privacidad va a tener una dimensión completamente diferente. La gente va a estar dispuesta a abandonar muchas ideas clave a cambio de su seguridad. Estos cambios son muy importantes para el modelo productivo de España, porque tiene una economía muy basada en el turismo, la hostelería, el ocio, etc.

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