Fintech: las ‘big techs’ a la caza de los bancos

La revolución de la inteligencia artificial está a punto de llegar al mundo de la banca, a través del Fintech. Tardará entre año y medio y dos años, no más. Y va a tener un gran impacto en el sector crediticio. Ese impacto puede ser muy positivo para la pequeña empresa, que es la columna vertebral de toda economía. Lo explica Karen G. Mills, Senior Fellow en la Harvard Business School.

Antes del Fintech

Mills fue miembro de la Administración Obama, donde estuvo a cargo de las pequeñas empresas. Desde su puesto pudo observar la dureza con que la crisis financiera azotó a este tipo de compañías. Estás empresas son las que más sufren en estos casos porque son las más dependientes del crédito bancario. Además, de ellas depende la mitad del empleo estadounidense. Por tanto, había que hacer algo, y rápidamente, para que volvieran a tener acceso al crédito. Y lo que se hizo fue crear un sistema público de garantía crediticia para las pequeñas empresas, que cubría el 90% del préstamo.

El impacto de esta medida fue inmediato. Más de mil bancos en menos de seis meses volvieron a prestar a las pequeñas empresas. Esto le enseño el grado tan enorme de dependencia del crédito que tenían estas compañías. Y también el gran impacto que se puede generar si se consigue que puedan disponer de crédito.

Los negocios de la vida diaria

architecture-city-horizontal-plane-1070945Cuando se habla de pequeñas empresas no se está hablando de Silicon Valley. De lo que se habla es de esa pléyade de pequeños negocios que forman parte de la vida diaria de la gente. En Estados Unidos hay treinta millones de pequeñas empresas, de las cuales veinticuatro millones no tienen empleados. Ese último segmento, además, está creciendo debido a la ‘gig economy’, o economía de los pequeños encargos.

La mayoría las pequeñas empresas con empleados son tiendas, cafés o tintorerías. Pero hay un segmento particular que es muy importante. Se trata de las pequeñas empresas que actúan como proveedores de otras compañías. Este es un segmento al que es preciso prestar una atención particular porque necesita capital para poder gestionar su negocio.

Los problemas con los bancos

¿Cuál es el problema que tienen las pequeñas empresas? Que la banca no ha cambiado en los últimos cincuenta o cien años. Una pequeña empresa que demande un crédito necesita aportar una pila de papeles, que el banco revisa exhaustivamente. Pero, como no pueden ver dentro de las empresas, suele pedir garantías personales para poder conceder el préstamo. Y es que, si no pueden ver dentro de las pequeñas empresas, no pueden saber cómo generan ingresos. La tecnología, sin embargo, ayuda a resolverlo porque, a través del big data, permite a los bancos echar esa mirada al interior de las empresas.

La segunda causa de fricción que dificulta la financiación de las pequeñas empresas es el retraso en el proceso de concesión de créditos. La causa reside en el tiempo que se necesita para analizar multitud de negocios de diferentes sectores. La utilización del big data puede ser de gran ayuda nuevamente. Esta herramienta aportaría al banco información sobre cientos de negocios del mismo sector que el demandante del crédito. De esta forma, el banco sabría si quien solicita un crédito lo hace igual, mejor o peor que los demás en su sector. Por tanto, la tecnología puede eliminar las barreras que dificultan la concesión de préstamos. Esto, entre otras cosas, es lo que hacen las empresas de Fintech.

La llegada del Fintech

El Fintech ha llegado para cambiarlo todo en el mundo de la banca, compitiendo con las instituciones establecidas. Estas empresas tienen tecnología y son disruptivas. Pero los bancos cuentan con dos activos muy importantes a su favor. Se trata de la amplia base de clientes y del bajo coste, mediante los depósitos, con que consiguen los recursos para prestar. El Fintech, en cambio, obtiene el dinero de los ‘hedge funds’ y a un coste mucho más elevado.

La competencia entre banca y Fintech ha visto últimamente la aparición de un nuevo competidor. Se trata de las grandes tecnológicas, como Amazon, Paypal o Square. Las ‘big techs’ han entrado también en el negocio del crédito a las pequeñas empresas. Esto ha obligado a la banca a despertar y empezar a invertir en tecnología.

El final de la opacidad

Esta transformación está teniendo lugar en estos mismos momentos. Sucede a través de las APIs (interfaz de programación de aplicaciones, por sus siglas en inglés), que extraen los datos de las cuentas bancarias, así como la información de las tarjetas de crédito. Esta información se deposita en una caja negra. En ella, los algoritmos pueden crear la inteligencia que permite la transformación de la visión de una empresa. A partir de ella, quienes prestan pueden ver inmediatamente en sus pantallas los gráficos que refleja la solvencia de un demandante de crédito.

accounting-balance-banking-159804Esta representación gráfica también puede emplearse en las pequeñas empresas, por ejemplo, para predecir el flujo de caja. Esto es lo que denomina la utopía de las pequeñas empresas. En este caso, el sistema utiliza la misma información que los bancos, pero para ver cómo va a ser el flujo de caja. Esto permite a las empresas conocer con antelación si van a necesitar un crédito y conseguir la aprobación anticipada del mismo por parte del banco. Al compartir la información, el banco, a su vez, sabe si la empresa va a necesitar ese crédito en dos semanas porque puede ver la proyección del flujo de caja. Esto va a suponer un gran cambio para las pequeñas empresas, porque podrán evitar crisis derivadas de falta de liquidez en un momento determinado.

Una mirada al futuro

Para tratar de averiguar por dónde van a ir las cosas en el futuro hay que hacerse tres preguntas. La primera de ellas es quién tiene los clientes. Los tienen los grandes bancos, los pequeños, las empresas de tarjetas de crédito y las grandes tecnológicas. La segunda pregunta es quién aporta el capital. Ahí los bancos tienen una ventaja, que es coste casi nulo de sus recursos. Y la tercera pregunta es quién cuenta con la mejor tecnología. Se trata de quién tiene la mejor infraestructura; quién entiende mejor los algoritmos y quien consigue los mejores clientes. En esto, las mejores son las ‘big tech’.

Así es que, lo que va a ocurrir es que la tecnología va a transformar el crédito a las pequeñas empresas de aquí a dos o cuatro años. Segundo, que los ganadores serán los bancos y las grandes tecnológicas porque operan con costes más bajos, porque se van a centrar en productos específicos para las pequeñas empresas y porque van a crear una relación crediticia con sus clientes. Esto se producirá porque habrá más prestatarios solventes que consigan un crédito. También, porque mejorará la experiencia del cliente. Esto permitirá que se eviten situaciones de falta de liquidez como las que se dieron durante la crisis. La regulación financiera respecto a la propiedad de los datos determinará el éxito del Fintech como industria. Ahora bien, hoy los reguladores no están preparados para lidiar con los monopolios de empresa como Amazon, Paypal o Square.

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