La alianza transatlántica en la era del Covid

Uno de los temas candentes antes de la pandemia era el de las relaciones Europa-Estados Unidos. La desconfianza se había instalado en el seno de la alianza transatlántica a causa de las aportaciones europeas a la OTAN. El clima se enrareció aún más cuando el presidente Donald Trump empezó a hablar de sanciones comerciales contra la Unión Europea. El debilitamiento del vínculo transatlántico se enmarca en un cambio profundo de los equilibrios geopolíticos que habían caracterizado al mundo en las últimas décadas. ¿Puede la Gran Epidemia acelerar estas transformaciones? Madeleine Albright, ex Secretaria de Estado de los EEUU, y Mircea Geoană, Vicesecretario General de la OTAN, analizan estas cuestiones.

Desconfianza dentro de la alianza transatlántica

La desconfianza que reina en la alianza transatlántica es un tema preocupante, indica Madeleine Albright. Así es que habría que sentarse para discutir sobre los puntos de fricción y ver cómo restaurar la confianza. Y eso conlleva el hablar de los problemas domésticos y su efecto sobre la política exterior. Por ejemplo, hay que reflexionar porque EEUU y la UE contemplan las relaciones con China de forma tan distinta. O sobre las formas tan diferentes de ver el papel de Rusia. Hay que hablar de comercio, de derechos humanos, de democracia, del auge del nacionalismo. Los aliados tienen que sentirse cómodos hablando de problemas como el gasoducto del norte. O de temas como los del Ártico, el armamentismo, Turquía o la relación de Europa con la OTAN. Solo cuando se haga ese ejercicio de diálogo franco podrá restaurarse la confianza entre Estados Unidos y Europa.

Esos procesos se han acelerado con la pandemia, comenta Mircea Geoană. Si no somos capaces de entendernos, será muy difícil convencer al resto del mundo de que sigan nuestro camino. El momento, sin embargo, exige ese entendimiento y ese liderazgo de la alianza transatlántica. La pandemia está deparando lecciones que hay que aprender. El orden mundial se está transformando. Por todo ello, es preciso encontrar soluciones comunes. La idea de que EEUU o la UE pueden avanzar por sí solas en medio de este mundo en cambio es descabellada. Juntos, en cambio, seguirán siendo fuertes.

La alianza transatlántica y la gobernanza mundial

No hay que olvidar que la alianza transatlántica es uno de los pilares de la gobernanza mundial. Ni que la OTAN y la Unión Europea son dos caras de la misma moneda, señala Geoană. Así es que es preciso reconstruir la alianza con la vista puesta en las próximas décadas. Una alianza basada en la democracia liberal, el imperio de la ley y el respeto por los ciudadanos. Con este bagaje podrán combatirse los modelos de organización social basados en el totalitarismo y el autoritarismo. La OTAN, de hecho, es ante todo una alianza de democracias, recuerda Albright.

¿Cuáles son los pilares de la futura OTAN? Geoană señala tres. Primero, seguir siendo fuertes en términos militares, seguir siendo capaces de defendernos y de disuadir. En segundo lugar, hay que ver cómo poder ser fuertes en términos políticos. Por último, hay que ser más globales. No se trata de serlo en términos geográficos. Se trata de serlo en los asuntos que afectan a las reglas del orden mundial.

Atentos a Rusia

En ese contexto, sigue Geoană, no hay que perder de vista a Rusia. Los rusos están construyendo un arsenal militar de armamento de alta gama. La OTAN es una alianza defensiva y, lógicamente, está examinando este asunto. De hecho, por primera vez en una generación, ha iniciado un análisis total de defensa y disuasión. También tiene que responder a la amenaza rusa. No es una amenaza a su flanco oriental, sino a todos sus miembros y aliados externos en su conjunto. Rusia prefiere usar esta estrategia agresiva y tratar de desunir a los miembros de la OTAN. Pero no lo va a conseguir porque su comportamiento es muy obvio. Además, habría que incorporar a China a las conversaciones sobre control de armas. Y es que el gigante asiático está desarrollando misiles de alta gama e instrumentos hipersónicos.

Teniendo esto en cuenta, Albright no entiende la posición de Trump sobre Rusia. A su juicio, parece que está haciendo todo lo que puede para apoyar a Putin. Piensa que tiene razón, frente a lo que dicen los servicios de inteligencia. También admira a los líderes autoritarios dispuestos a saltarse la ley para convertirse en presidentes vitalicios. De esta forma, Trump le resulta muy útil a los rusos porque mina la alianza. Esto es muy preocupante, sobre todo después de lo ocurrido recientemente en Afganistán. De alguna forma, Putin ha estado implicado en la contratación de personas dedicadas a matar a soldados americanos, señala la ex Secretaria de Estado norteamericana. Esto debe discutirse en el seno de la OTAN y decidir cuál debe ser su reacción.

La estrategia rusa

Por hechos como este, Albright estima que vamos a vivir un periodo difícil con los rusos. Putin trata de socavar nuestras democracias con su apoyo a Orban, o a otros gobiernos autoritarios. Albright siempre trabajó para construir una buena relación entre Rusia y la OTAN, pero los rusos nunca lo entendieron. Ahora siguen usando esas ideas comunistas para tratar de conseguir algún tipo de división. ¿Lo están consiguiendo?

La verdad es que, a pesar de todo, no lo parece. Geoană indica que nunca hemos visto un compromiso militar de EEUU tan sólido en Europa como el que muestran ahora. La razón es la agresividad de los rusos. Este año, antes de la pandemia, tenía planeadas las maniobras militares más importantes realizadas en suelo europeo en una generación. Sin embargo, tuvo que reducirlas a causa de la pandemia. Estados Unidos está presente en Polonia, Rumanía, España, Noruega, etc. Este hecho implica un compromiso muy fuerte con la seguridad europea.

El reparto de la carga

Otra cosa es el aspecto político de compartir la carga de la defensa, añade Geoană. Desde hace tiempo, todos los presidentes estadounidenses vienen diciendo que Europa no contribuye seriamente a este esfuerzo común. No obstante, esta situación está cambiando y esperemos que la situación económica actual no varíe esa tendencia. Los europeos están destinando ahora a defensa más de cien mil millones de dólares adicionales. En términos prácticos, tenemos esa cultura de trabajar juntos que está en el ADN de la alianza.

China es un asunto muy preocupante, primero por cuestiones tecnológicas, advirtió Albright. Estamos hablando de Huawei, del 5G, de lo que significa para Taiwan. China está ocupando el espacio que está dejando vacío Estados Unidos. Estamos hablando, por ejemplo, de la iniciativa Belt and Road. Cuando Obama decidió el reequilibrio con Asia, los europeos pensaron que les habían abandonado. Europa, sin embargo, no es el problema; es parte de la solución. EEUU necesita la asociación con Europa para poder tratar con China. Hay que buscar las áreas de colaboración, por ejemplo, inteligencia artificial. Es necesario porque lo que China está haciendo en el mar de la China es muy peligroso. También hay que hablar alto de los derechos humanos. La alianza transatlántica, por eso, es importantísima.

Experiencia en resiliencia

La OTAN decidió comprometerse explícitamente con la cuestión del auge de China, explica Geoană. La OTAN tiene una gran experiencia en cuestiones como la resiliencia, incluyendo las telecomunicaciones y el 5G. Hoy somos demasiado dependientes de las cadenas de suministros con origen en China. Hemos estado muy relajados respecto a las infraestructuras críticas. También en relación con nuestra ciencia, nuestra tecnología y nuestra propiedad intelectual. Hemos permitido que países como China empiecen a comprar esos elementos, que son determinantes para nuestra competitividad y nuestra defensa. Hay que cambiar esta situación. Por eso, necesitamos un entendimiento mejor y más sincronizado entre Estados Unidos y Europa sobre China.

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